lunes, 28 de enero de 2013

Tres películas que están cambiando al mundo...

Hola bloggeros! Acá estoy de nuevo, ojala la gente de Montevideo estén disfrutando del verano o de lo que estén haciendo, y espero lo mismo para el resto del mundo. Estos días estuve mirando y recopilando una serie de películas y documentales donde aparecen, interpretan o nombran a personas como René Mey, Dr. Wayne DyerEckhart Tolle, Louise L. Hay, Shirley MacLaine, entre otros. Hoy voy a compartir con ustedes trailers, documentales y obviamente las tres películas que elegí para la entrada de hoy. Pero antes quisiera contarles porque hago esto. La verdad es que hace mucho tiempo que tenía ganas de compartir este tipo de películas con ustedes ya que a mi me ayudaron a entender muchas cosas que me tenían confundida, aparte que también considero que es algo necesario para mucha gente ya que no se suelen difundir en muchos medios y quiero aprovechar este medio para que sigan llegando los mensajes de estas películas o documentales a más gente que lo necesita.

La primera película que quiero compartir se llama "HIM Más allá de la luz", no estoy segura de cuando se estrenó pero yo la vi a fines del 2010, realmente me sorprendió y también me ayudo a reforzar un conocimiento ya aprendido. Habla de un joven científico mexicano, su especialidad: la Biología celular. Vive solo en su casa y tiene un tiempo para trabajar e ir a visitar a su madre en un instituto especial para discapacitados. En ese instituto oye hablar sobre René Mey, un sanador francés que había venido a abrir unos centros humanitarios en México y que debería ir con su madre a verlo porque realmente lo iba a ayudar, aunque el era un chico muy bueno y solidario tenía una mente muy cerrada, lo va a ver y este encuentro sacude su vida. Este es el trailer:


y la Película:




El segundo trailer que quiero compartir, se trata de una película-documental dirigida por Michael Goorjian, especializada en el Dr. Wayne Dyer. Es un documental por las enseñanzas del Dr. Dyer y una pelicula por su historia. Esta película les va a dejar un mensaje que muy probablemente les haga cambiar la forma en que ven su vida. Es realmente muy emotiva y no se van a arrepentir de verla. Ojala la disfruten:


La película:




Y la tercera película que quisiera compartir con ustedes se llama "Cita con los dioses" Pelicula autobiografica, Shirley 
Maclaine animada por el exito de su best-seller, rodó una 

cinta donde conto su viaje espiritual, narra con detalle como 

desperto.. nos representa sus experiencias con 

extraterrestres, viajes astrales y médiums.

Ojala la disfruten:

PARTE 1:


PARTE 2:





NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA ENTRADA DONDE VOY A COMPARTIR CON USTEDES OTRAS TRES PELÍCULAS-DOCUMENTALES, GRACIAS POR ENTRAR. NOS VEMOS. ♥

viernes, 4 de enero de 2013

Todos somos muy ignorantes.


Durante siglos, se han acumulado muchos puntos de vista e interpretaciones erróneas alrededor de palabras como pecado o ignorancia, debido a los malos entendidos o al deseo de controlar, pero contienen un centro esencial de verdad.
Si usted es incapaz de mirar más allá de tales interpretaciones y por tanto no puede reconocer la realidad a la que apunta la palabra, entonces no la use. No se atasque en el nivel de las palabras. Una palabra no es más que un medio para llegar a un fin. Es una abstracción.
Fragmento del libro: "El poder del ahora" de Eckhart Tolle.

Personalmente creo que todos ignoramos algo, y no por ello hay que juzgar a otras personas por ignorar por ejemplo la lectura o los vídeojuegos, el deporte o la música, Hay que aprender a aceptar los intereses de los demás y no imponer un conocimiento a alguien, simplemente compartirlo y dejar ser a los demás para que nos permitan ser a nosotros.

Dos formas para romper con la herencia literaria

Hola, ¿Como están?, tanto tiempo... Yo, aprovechando las vacaciones para leer, escribir y disfrutar de todo Montevideo :D
Hoy a la mañana vi en un programa que dan en la mañana en la televisión Uruguaya, donde estaba Alberto Gallo un escritor y critico literario Uruguayo, autor de Las palomas no matan y Juegos de altillo el cual admiro por su manera de pensar con respecto a la lectura de niños y jóvenes. Encontré en Internet una entrevista muy interesante que le hacen a el y a otro escritor Fernando Butazzoni algunas de sus obras: El tigre y la nieve, La danza de los perdidos, La noche en que Gardel lloró en mi alcoba y Príncipe de la muerte.


-¿Encuentran características comunes entre los escritores uruguayos?

Fernando Butazzoni: Yo creo que pueden marcarse varios grupos. Uno de ellos es el de los escritores que, como Gallo, empezaron a publicar después de la dictadura. Es gente basante despegada de los modelos narrativos tradicionales, y cuya literatura está, en muchos casos, muy influida por un afán de posmodernidad. Es una literatura tipo zapping donde, tal vez, lo más importante es captar la atención y, en el momento en que ella empieza a decaer, iplic!, a apretar el control remoto y pasar a otro capítulo. A partir de una cierta militancia periodística, hubo un momento en que todo era ecléctíco: las narraciones podían ser discontinuas y desestructuradas y no importaba ni contar una historia, ni la trama, ni el lector...

Alberto Gallo: A mí, lo que más me interesa es contar una historia, pero no me parece que eso esté reñido con una literatura tipo clip, que considero válida. Ni creo tampoco que eso signifique ser posmoderno. No me molesta que alguien me considere así, pero, la verdad, me parece que en el Uruguay los posmodernos murieron -o, mejor, ni siquiera nacieron- porque no tuvieron obra. Como dijo Femando, fue más bien un fenómeno periodístico. Estoy convencido de que uno puede armar una trama y, a la vez, jugar con las imágenes. De alguna manera, creo que mi generación escribe desde atrás del lente de una cámara. Yo tengo la misma edad que la televisión.

Fernando Butazzoni: No era mi intención centrar la charla en esto. Creo, de todas formas, que fue un fenómeno interesante. Parte de ese grupo se convirtió en una especie de batallón de combate contra los restos de la generación del 45, sobre todo contra Benedetti, que era una especie de objetivo permanente. "Démosle a Benedetti", era la consigna.

Gallo: Yo creo que podés estar en contra de tu abuelo sin tener que matarlo. Por su parte, lo primero que hice fue comerme todo lo producido por la generación del 45 para saber dónde darle. Y descubrí que me producían un gran aburrimiento. Pese a eso, algunas me parecían más ejemplo, de Onetti; leía una página o alguna frase y pensaba "qué hijo de puta, cómo logró esto". Pero leer todo el libro me requería cierto esfuerzo. Además, no me motivaban a escribir. Creo que el punto es que no podía descubrir imágenes en esa literatura. En ese sentido me sentí más atraído por Felisberto Hemández, porque él supo traducir la imagen, creo que porque su trabajo era tocar el piano en los biógrafos.
-Entre Benedett iy los "posmodernos" está su generación, Buttazzoni.

Butazzoni: Nosotros estamos en el medio de todo, tenemos vocación de jamón. Estamos entre la generación del 45 y la de los que vinieron después de la dictadura; entre el boom latinoamericano de los 60 y el pos-boom; entre la explosión de las editoriales uruguayas de mediados de los 70 y la del actual florecimiento de las editoriales españolas.

-¿Y qué búsqueda definiría como propia de su generación?

Butazzoni: La de una literatura más emparentada con lo latinoamericano en general, con las historias de la historia, con nuestros orígenes culturales, sociales, nacionales ... El boom del los 60 opacó una gran literatura latinoamericana, que se conoció menos pero que influyó mucho: Alejo Carpentier, Guimaraes Rosa, Carlos Fuentes, Fernando del Paso, nos mostraban a América Latina a través de una literatura en la que no llovían peces ni los indios decían frases enigmáticas pero maravillosas.

-¿Qué relación establecieron con sus padres literarios?

Butazzoni: Nos paramos de espaldas a esa tradición de la literatura uruguaya de personajes urbanos, todos oficinistas, pequeñoburgueses, grises; un poco en la tónica de Benedetti y Onetti. Creo que empezamos a escribir con polenta. Alguien de la generación del 45 dijo que el Uruguay era un país tan chiquito que no daba para escribir novelas y que por eso publicaban cuentos. Nosotros pensábamos que también podían escribirse novelas: nuestros seres, nuestros fantasmas, nuestros miedos, nuestras tragedias son un material narrativo tan importante como cualquier otro.

-¿Esa fue la única ruptura?

Butazzoni: No. Las generaciones del 45 y del 60 tienen concepciones ideológicas y filosóficas mucho más claras y tajantes que las nuestras, y las pusieron en toda su literatura. A nosotros, la vida se nos presentó distinta. En una de mis novelas cuento la historia de una uruguaya que estuvo en un campo de concentración en la Argentina. Mientras escribía me encontré con que esa mina no era una heroína; de hecho, se había salvado porque se encamó con el capitán que la torturaba. Sin embargo, seguía siendo mi heroína a medida de que pasaban las páginas. Creo que el resultado estético de este trabajo es mucho más complejo del que hubiera logrado si contaba la historia de una mina de fierro, que se bancó todo y que debe ser tomada como modelo.

-¿Por qué Onetti, Benedetti y Galeano se transformaron en las figuras más conocida de la literatura uruguaya?

Gallo: Creo que porque –con excepción de Onetti, que fue una especie de escritor para escritores- Galeano y Benedetti son absolutamente masivos y sencillos. Me parece que a un público grande lo atrapa la sencillez, y eso no es algo fácil de alcanzar.

Butazzoni: Yo creo que cada uno es un caso distinto: Benedetti apostó a lo que en un momento nadie apostaba, la poesía, y ése ha sido su gran vehículo de comunicación con las masas. Los adolescentes, por ejemplo, le piden autógrafos como si fuera una estrella de rock. En el caso de Galeano creo que el elemento clave es otro: él se convirtió en una especie de gran cronista latinoamericano, especializado en recoger historias y contarlas bien. A mi entender es mucho más un cronista que un narrador, está mucho más cerca del periodismo que de la narrativa de ficción. A diferencia de ambos, Onetti nunca fue un escritor popular ni tuvo grandes éxitos de ventas; hizo su obra, se cagó en los editores, en los críticos y en todo y cuando tenía 60 años empezó a ser revalorizado. Lo que tienen en común, sin embargo, es que los tres apostaron por algo -Onetti por su mundo y a su tono narrativo, Benedetti por la poesía y Galeano por ser el gran cronista-, doblaron y doblaron la apuesta hasta que el número que eligieron salió.

FUENTE: http://www.animodemujer.com/libros/1789-mo-yan-premio-nobel-de-literatura-por-alberto-gallo.html